Vídeo de boda natural de Noemí e Iván

A principios de 2018 nos visitaron Iván y Noemí, habían visto el vídeo de boda de unos amigos suyos, Xavi y Silvana, a los que tuvimos el placer de hacer el reportaje de vídeo y de foto un año antes. Tenían muy claro que nosotros teníamos que ser sus videografos. Para nosotros fue un placer, significaba que nuestro trabajo y estilo gustaba, y al final es lo importante. Qué nos venga a buscar por lo que hacemos, vídeo de boda natural.

Un año y poco después empezábamos a buscar fecha para hacer el preboda de vídeo. Teníamos claro qué queríamos improvisar con ellos; que bailarán, saltarán y rieran lo máximo posible. Y por horario, teníamos que hacerlo a media tarde, con una luz muy alta y dura. Así que decidimos jugar con sus sombras, y cómo estás bailaban.

Improvisamos por Tarragona, y grabamos en distintos lugares de la ciudad, lo mejor para hacer buen vídeo de boda natural. Lo mejor, es que parecíamos un grupo de amigos de iban a tomar algo. Y es que des del primer momento hubo una gran conexión con ellos, un feeling difícil de encontrar a veces. A partir de ese momento nos dimos cuenta que hacíamos el vídeo de boda para más que una pareja, unos amigos.

Ese día pudimos saber más de ellos, de cómo se conocieron (en la escuela de baile de Iván) y cómo fueron los primeros meses de relación. Él tenía clarísimo que Noemí era para toda la vida pero Noemí se sentía cómoda como estaba, en su vida de soltera. Pero hubo un día, que se dio cuenta que no podía dejar escapar a Iván, a partir de ese instante no se pudo despegar de él. El baile había comenzado.

El gran día

Y llegó, el 27 de julio de 2019, el día del vídeo de boda natural de Iván y Noemí. A las 15.00h estábamos en Valls, donde vivían ambos, junto con Kepa Fuentes, el fotógrafo, y donde Iván se cambiaba. Allí, rodeado de los más íntimos, pasamos una horita y algo con él. El feeling y la conexión de la que hablábamos seguía intacta, el abrazo que nos dio, ¡quitaba el hipo!

Sin forzar nada, se fue cambiando mientras nos explicaba cómo se sentía y cómo habían sido las últimas semanas de preparativos. Estaba algo nervioso, con una media sonrisa y sin poder estarse quieto, ¡tuvimos que ponerle música! Iván lleva el baile en la sangre. Pudimos observar los preparativos para su gran viaje, Maldivas y Japón, ¡el calendario de la nevera no engaña!

Junto con Kepa, pusimos dirección Mas Passamaner. Allí estaba Noemí, en plena fase de maquillaje, con Vanesa Alvarez. ¡Encontrase con ella siempre es un placer!

Noemí estaba, y es, guapísima. Una sonrisa que lo revive todo. Rodeada de sus damas de honor, preciosas y ansiosas porque llegará el gran momento. La vistieron sus damas de honor, con un vestido de Martina Esposa, precioso. Después, sin que ella lo supiera llegó el ramo acompañado por una de sus mejores amigas, que le recitó unas palabras de Iván y también suyas. La emoción empezaba a florecer.

Iván llego a Mas Passamaner y entro al altar al ritmo la banda sonora de Narcos, mientras Vicente Mancheño espera para oficiar la ceremonia. Después de unos segundos, podíamos observar que las damas de honor iban entrando, y al final, se vislumbraba una novia preciosa. Ya llegaba Noemí e Iván poco podía hacer por aguantar las lagrimas. ¡Qué momentazo!

Después de una ceremonia preciosa y de una salida accidentada… Solo Kepa y nosotros lo sabemos.

Empezaba la celebración. ¿Una celebración normal?  No.. ¡UN FESTIVAL!

¿Qué podemos esperar de una boda en la que los novios bailan? Y ¿Dónde la mayoría de invitados tienen un ritmo brutal? Pues eso, una gran fiesta.

Y si encima le sumas a Nacho Las Casas, de Más&Más Weddings, pues ya ni te contamos. Imposible dejar el culo en el asiento, ¡esta gente sabe bailar!

Cada entrega, cada regalo de los amigos, cada detalle y cada plato era la excusa perfecta para mover el cuerpo, daba igual el estilo de la música. La gente bailaba sin parar y ¡nosotros no dábamos a basto en cambiar tarjetas!

Y por fin, llego el momento. Parece que la gente, y nosotros mismos, estuviéramos esperando el baile. Al final, son dos bailarines. Así que algo espectacular iba a suceder. Y sucedió.

Para ellos fue fácil, y para el resto un momento especial y difícil de olvidar.

Y la boda se acabó, o por lo menos nuestra jornada, seguro que ellos siguieron mucho más.

Pero comenzó una bonita amistad que esperamos que sea larga.

El baile no se ha acabado, solo acaba de comenzar.

¡Gracias chicos!

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